Velero que cruzas la mar
surcando estas olas
sin poder parar
dictas estos versos
a la reina de tus pensamientos.
Corazón de amor
dulce como tus sonrisas
que calman mi dolor
y secan mis lagrimas.
Letras sin sentidos
que ensucias este papel
vuelven locos mis sentidos
silenciando todos los ruidos.
Amor de una tarde de otoño
de ojos marrones y morena piel
que enloqueces a este pobre hombre
sediento de tus versos de miel.

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