Ni cien mujer que nacieran
en este bendito sueño
conseguirian robar mi alma
como lo hicieron tus ojos.
Ni mi amanecer que viese
en este lado del mundo
se harian tan hermosos
como estar un momento a tu lado
Ni cien hogueras que encendiera
quitarian el frio de mis huesos
como lo hace un abrazo tuyo
en una tarde de otoño.
Ni mil vidas que yo viviera
me darian para encontrar
una mujer tan hermosa
como la que quiero y admiro.

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